• Alejandro Caamaño & Orti Ortiz

Batman vuelve cuando la historia se repite (1era secuencia)

Ante las consecuencias socio-económicas provocadas en el transcurso de la Gran depresión, en el marco de una crisis orgánica derivada de los efectos suscitados por la caída de la bolsa de valores de Nueva York en el conocido como Martes Negro de 1929, los norteamericanos Bob Kane y Bill Finger crearon a Batman, un “Zorro con los artilugios de un moderno da Vinci” (Meléndez Martín, 2019, párrafo 14).


Fijémonos. Durante la Crisis del ’29, “con gran parte de Estados Unidos sumida en la pobreza y el desempleo, algunos estadounidenses encontraron mayores oportunidades en actividades delictivas como el contrabando, el robo de bancos, la usura e incluso el asesinato” (History.com Editors, 2018, parráfo 1). En 1933, por ejemplo, la tasa de mortalidad por homicidio alcanzó el máximo del siglo con 9,7 por cada 100.000 personas, cifra que descendió hasta los 6,4 por 100.000 a finales de la década (History.com Editors, 2018).


El auge de la corrupción política e institucional fue otro de los resultados provenientes de las repercusiones originadas por la caída del 12% en el Promedio Industrial Dow Jones. La lista de escándalos políticos federales constata los ejercicios fraudulentos ocasionados por funcionarios del gobierno de los Estados Unidos en el transcurso de la Gran Depresión. Son famosos los casos de personalidades como el senador Hiram Bingham que, en 1929, fue censurado por contratar en su equipo a un lobista empleado por una organización manufacturera. Asimismo, en 1934, el representante de los Estados Unidos, George E. Foulkes, fue declarado culpable de conspiración y soborno y condenado a 18 meses de prisión y a una multa de 1.000 dólares.


De igual forma, el recaudador del Puerto de Nueva York, Michael J. Hogan, fue condenado, en 1935, a un año y un día en una penitenciaría federal por soborno en relación con una red de inmigración de extranjeros ilegales que pretendían entrar en Estados Unidos. Ese mismo año, el Miembro de la Cámara de Representantes de EE. UU., Donald F. Snow, fue internado de dos a cuatro años en la prisión estatal de Maine por malversación de fondos. En el año posterior, Halsted L. Ritter, juez del Tribunal de Distrito de EE.UU. para el Distrito Sur de Florida, fue acusado por aceptar sobornos en casos de bancarrota y de no declararlos en sus impuestos. El juez fue declarado culpable del séptimo cargo por "mala conducta general" y desprestigio del poder judicial. Y tres años más tarde, el juez del Tribunal de Distrito de EE.UU. para el Distrito Sur de Nueva York, Martin Thomas Manton, fue procesado por corrupción judicial y soborno y condenado a dos años de prisión en Lewisburg.

Contra el ascenso de la inseguridad ciudadana y frente a la pérdida de confianza hacia unas autoridades corruptas, “resulta curioso que Batman se crease en los años treinta en el Estados Unidos de la posdepresión” (Embid, 2018, pág: 50), en un contexto donde “los ciudadanos ya no creían en nada” (Embid, 2018, pág: 50). Por ello, el hombre murciélago hizo su primera aparición un 30 de marzo de 1939 en la historia titulada «El caso del sindicato químico» perteneciente a la revista Detective Comics N.º 27 de la editorial National Publications. El protector de Gotham hacía uso de sus habilidades en artes marciales, recurría a su capacidad como detective y empleaba una amalgama de gadgets tecnológicos resultantes de sus numerosos recursos económicos (Embid, 2018) para detener las amenazas que se cernían sobre Ciudad Gótica y así saciar la “obsesión por la justicia” (Uricchio y Pearson, 1991, pág: 183) producida por las secuelas derivadas del asesinato de sus padres en el callejón colindante al Teatro Aragon[1].


Su presencia en el homicidio fue lo que impulsó a el caballero de la noche “a embarcarse en la lucha contra el crimen” (Moreno, 2016, párrafo 13). Pero su motivación no es justiciera, “su causa se llama venganza” (Moreno, 2016, párrafo 13): “primero contra los que hicieron daño a sus seres queridos y luego, por extensión, a todos aquellos villanos capaces de causar el mismo dolor a otros como él” (Lozano, 2013, párrafo: 2).


Así, delante de una de “las ciudades ficticias más peligrosas del mundo” (Moreno, 2016, párrafo 48), el hombre murciélago aplica “el ojo por ojo como única solución a la putrefacción que corroe las entrañas de Gotham” (Moreno, 2016, párrafo 13) bajo la connivencia del comisario James Gordon. Sin embargo, El protector de ciudad gótica “no es un actor estatal ni está contratado por la Administración“ (Gobernado, 2021, párrafo: 25). De este modo, “al no ser parte de la Administración, no está obligado a actuar con los estándares de ésta” (Gobernado, 2021, párrafo: 26). Por consiguiente, el caballero oscuro “vive al margen de la ley” (Miller a través de Romero, 2019, pág: 162) ejecutando su “cruzada personal contra el mal” (Meléndez Martín, 2019, párrafo: 16).

El caballero de la noche impone “orden y justicia por su propia cuenta”[2] (Romero, 2019, pág: 162) apoderándose, de esta manera, de las competencias en materia de defensa y protección ciudadana pertenecientes a la policía local (GCPD) de la ciudad. Sus aventuras representan, por tanto, la concreción de un modelo de justicia privado (Avila, 2005) surgido como respuesta ante la crisis estructural que vivencia Gotham city. El neighborhood watch llevado a cabo por Batman simboliza la privatización de la seguridad frente a la incapacidad de los agentes securitarios para combatir los delitos derivados de la complicidad entre los actores outlaw y dirigentes de Ciudad Gótica.


Se confía entonces la lucha delictiva a la iniciativa privada, otorgando poder a un actor perteneciente a “la élite económica” (Bajo, s.f., párrafo: 15). Y aun cuando su alter ego, Bruce Wayne[3], realiza importantes contribuciones a la caridad a través de la Fundación que lleva su propio apellido y contribuye financieramente, por medio de Industrias Wayne, al mantenimiento del orfanato St. María, El caballero oscuro es incapaz de incidir de manera efectiva sobre aquellos fenómenos que configuran la realidad social de los ciudadanos: la igualdad de oportunidades y el acceso a recursos materiales e inmateriales. Y es que, “Batman es simplemente un agente de la reacción”(Burgas a través de Embid, 2018, pág: 50), cuyas acciones contribuyen a “externalizar el miedo y liberalizar la seguridad ciudadana” (Embid, 2018, pág: 50). Sus actos sufragan el mantenimiento del "statu quo” (Burgas a través de Embid, 2018, pág: 50).


Alejandro Caamaño & Orti Ortiz


Bibliografía

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[1] Existen diferentes interpretaciones del lugar y el asesino del Dr. Thomas Wayne y Martha Wayne. Para más información se recomienda leer el artículo de LJXIH (2021) titulado Todos los que mataron a los padres de Batman (y por qué lo hicieron), así como el artículo de CulturaOcio (s.f.) titulado The Batman ¿Quién mató a los padres de Bruce Wayne... en los cómics?

[2] Así lo atestigua el diálogo entre Superman y Batman perteneciente al cómic «Batman: el regreso del caballero oscuro» de Miller (2019): No estamos en los viejos tiempos, Bruce... en el mundo no hay cabido para...Es así de sencillo Bruce... tarde o temprano, alguien me ordenará que te detenga, alguien con autoridad. Cuando eso ocurra... (pág: 120). [3] “Para él mismo la mera idea y concepción de Bruce Wayne como persona y lustroso emprendedor es el disfraz, el traje que se ve obligado a llevar para aparentar que tiene una vida en la que creer. En más de una ocasión, Batman ha declarado que seguir siendo Bruce Wayne es una especie de promesa al hombre que habría sido si sus padres no hubieran sido asesinados ante sus ojos cuando él no era más que un simple niño” (Redacción Vandal Random, 2021, párrafo: 2).

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