• Orti Ortiz

Alegoría de Charlot

Agotado por el frenético ritmo de la cadena de montaje, un obrero metalúrgico termina perdiendo la razón. Después de recuperarse en el hospital, sale de él, pero, posteriormente, es encarcelado por participar, de modo accidental, en una manifestación obrera. Ya en la cárcel, el protagonista ayuda a controlar, sin pretenderlo, un motín organizado por los encarcelados. Gracias a su intervención queda en libertad. Una vez fuera de la celda, el protagonista retoma su lucha por la supervivencia, esta vez en compañía de una joven huérfana que conoce en la calle (Filmaffinity, s.f.).

El protagonista no es otro que Charlot (Charles Chaplin) y las líneas anteriores hacen referencia a la sinopsis de la aclamada cinta titulada Tiempos modernos estrenada en 1936. La película constituye una de las piezas culturales más reveladoras de la organización capitalista del trabajo asalariado. Tiempos modernos se enmarca dentro de la ficción chapliniana (Radetich, 2019) donde Chaplin (1889-1977) ofrece una visión crítica de los fundamentos que vertebran las dinámicas del capitalismo industrial del siglo XX[1]. Eisenstein (2010) da buena cuenta de ello cuando se pregunta:

¿Cómo mira este ojo mental?

¿Cómo ve?

Este ojo que no es el ojo de cualquiera.

El ojo de Charlie Chaplin.

Un ojo capaz de ver el Infierno de Dante o los Caprichos goyescos de los Tiempos modernos en forma tan divertida... (pág: 182).


Chaplin “alerta de los más secretos mensajes de la época” (Mariátegui, 1928, párrafo: 12) visibilizando, por medio de un fantástico relato visual y sonoro, las problemáticas normativas del contexto fabril mediante la manifestación, sin ambages, de sus lógicas axiomáticas: la desposesión, la vulnerabilidad y la obediencia.


Con Charlot, Chaplin simboliza el rostro de aquellos individuos que, oponiéndose a la subordinación de la disciplina manufacturera, se resistían a la ética del trabajo. Y es que, “los primeros industriales, en los siglos XVIII y XIX, tuvieron enormes dificultades para obligar a su personal a trabajar durante toda la jornada, día tras día” (Gorz, 1995, pág: 277). La ética del trabajo devino entonces en el dispositivo moral utilizado para soslayar el “principal obstáculo para el nuevo y espléndido mundo que intentaban construir [los capitalistas]: la generalizada tendencia a evitar, en lo posible, las aparentes bendiciones ofrecidas por el trabajo en las fábricas y a resistirse al ritmo de vida fijado por el capataz, el reloj y la máquina” (Bauman, 2017, pág: 18).


Pollard (1963) posibilita entender la actitud esquiva cuando vislumbra el testimonio de un anónimo que, en 1806, relataba la dificultad que tenía la ética del trabajo para asentarse en la relación existente entre los obreros y el trabajo asalariado:

“hallé que los hombres sentían un gran disgusto hacia cualquier regularidad de horarios o hábitos... Estaban sumamente descontentos porque no podían salir y entrar como querían, ni tener el descanso que deseaban, ni continuar del modo como lo habían hecho en el pasado; después de las horas de trabajo, además, eran blanco de observaciones malintencionadas por parte de otros obreros” (Pollard a través de Bauman, 2017, pág: 21).

La ética del trabajo pretendía “resucitar actitudes características del período preindustrial” (Bauman, 2017, pág: 19) a través de la recreación, “dentro de la fábrica y bajo la disciplina impuesta por los patrones” (Bauman, 2017, pág: 19), del compromiso y la dedicación incondicional hacia la tarea. Para ello, se enunciaron incontables sermones desde los púlpitos de las iglesias, se redactaron decenas de discursos moralizantes y se incrementaron las escuelas dominicales con la finalidad de colonizar la mente de los jóvenes "con reglas y valores adecuados; pero, en la práctica, todo se redujo [...] a la radical eliminación de opciones para la mano de obra" (Bauman, 2017, pág: 31).


Con Charlot, Chaplin simboliza también al individuo desposeído que, como consecuencia de su condición, se halla sometido “a la subsunción del capital” (Radetich, 2019, pág: 10). En un famoso párrafo de Crítica del programa de Gotha, Marx y Engels (2004) reflexionan sobre la privación de recursos experimentada por los individuos como consecuencia del proceso de usurpación de bienes comunales (Casassas, 2018) llevado a cabo por las élites extractivas. En el escrito, los autores vislumbran como:

“el hombre que no dispone de más propiedad que su fuerza de trabajo tiene que ser, necesariamente, en todo estado social y de civilización, esclavo de otros hombres, de aquellos que se han adueñado de las condiciones materiales de trabajo. Y no podrá trabajar, ni, por consiguiente, vivir, más que con su permiso” (Marx y Engels, 2004, pág: 23).


Fue precisamente la carencia de medios el motivo que exhortó a obreros desposeídos a caer en la miseria, en la ignorancia y en el miedo (Mumford, 1992). Y aunque la "apelación a la ética del trabajo"(Bauman, 2017, pág: 20) intentará impeler a la clase obrera hacia "la virtud inherente a la disciplina implacable, estricta y rígida de la fábrica" (Bauman, 2017, pág: 24), estas tres circunstancias fueron el fundamento que provocó que la clase trabajadora aceptara "la afirmación del trabajo como un fin en sí mismo" (Weeks, 2011, pág: 76).

Bibliografía

  • Bauman, Z. (2017). Trabajo, consumismo y nuevos pobres. Segunda edición. Barcelona: Editorial Gedisa.

  • Casassas, D. (2018). Libertad incondicional: la renta básica en la revolución democrática. Barcelona: Paidós.

  • Eisenstein, S. (2010). Charlie Chaplin. Madrid: Casimiro.

  • FILMAFFINITY. (s.f.). Tiempos modernos. Recuperado en: https://www.filmaffinity.com/es/film726746.html

  • Gorz, A. (1995). Metamorfosis del trabajo. Madrid: Editorial Sistema.

  • Mariátegui, J. C. (1928). Esquema de una explicación de Chaplin. Recuperado en: https://www.marxists.org/espanol/mariateg/oc/el_alma_matinal/paginas/esquema%20de%20una%20explicacion.htm

  • Marx, K. y Engels, F. (2004). Crítica del programa de Gotha & Crítica del Programa de Erfurt, Madrid. Madrid: Fundación Federico.

  • Mumford, L. (1992). Técnica y civilización. Quinta reimpresión. Madrid: Alianza Editorial.

  • Pollard, S. (1963). Factory discipline in the industrial revolution. Economic History Review.

  • Radetich, N. (2019). La mirada etnográfica de Charles Chaplin: la crítica del capitalismo en Tiempos modernos. Culturales, 7.

  • Weeks, K. (2020). El problema del trabajo. Feminismo, marxismo, políticas contra el trabajo e imaginarios más allá del trabajo. Madrid: Traficantes de Sueños.

____________________ [1]Radetich (2019) relata que, según la autobiografía de Chaplin, el artista “tomó la decisión de realizar esta película inspirado en una conversación que sostuvo con un periodista neoyorkino que le habló del sistema de fabricación en cadena que era dominante en la década de los treinta en Detroit” (pág: 13).

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